[...] los libros —queda dicho, en el sentido amplio del término—, obligan a la formalización de modos de acceso y recorridos que ofrezcan al lector las rutas deseables de navegación. Esto es así tanto para los casos más simples —como los de la aparente linealidad secuencial de una novela—, cuanto para los casos complejos tales como enciclopedias, manuales didácticos o de uso, o libros-objeto temáticos.